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Tres dias seguidos
Estoy molesta con él.
No me deja escribir. No puedo escribir ni mis sueños. No puedo contar que hace tres días soñe que estaba en un automercado, y la chica de la caja me dió unos billetes raros como cambio, y me dió demás y me regresé a devolverselo. No puedo contar que me devolvi a seguir comprando y metía cosas absurdas en el carrito, como “colores para tarjetas”, “medias de deditos plateadas”. No puedo contar que un amigo me regañaba en el camino, que tropecé con unos ojos inmensos en el suelo, que tenía hambre y revisaba mi telefono viejo diciendo “no creo en un mensaje del número equivocado”.
Que repentinamente cambiamos de escenario y estaba en una casa colonial, visitando a una amiga que tuvo un bebe hace un año, yo lo tomaba del suelo y le decia a mi amiga “me lo voy a robar”, el bebé se reía, le faltaban los bracitos. Estabamos en una reunion familiar, habían muchas mesas.
Algo que me impactó de ese sueño, es que bajando, por la 2 a su lado, mientras hablabamos y huiamos de ser arrollados por los carros, observé a una señora subiendo frente a nosotros sin brazos, esa misma tarde pagué unas pegatinas de colores y la chica de la caja me dió demás, caminé dos cuadras para devolverle el dinero, en la noche alguien me dijo “a veces los ojos que se encargan de cuidarnos no nos ven desde arriba, nos ven desde abajo”.
No creo en las revelaciones, ni en los significados, ni en las señales. Pero las coincidencias me dan mucha curiosidad.
Estoy molesta con él, porque no me deja escribir. Porque me produce muchas ganas de dibujar, porque no me hace racional. Y no me importa caer.
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Todo era muy preciso, es que ya me conozco todas sus letras.
Nada más parecido a regresar el tiempo. Casi como visitar un lugar al que ya has ido antes, escuchar una canción de la infancia, reconocer el sabor de una receta familiar, recordar la risa de una persona con solo cerrar los ojos, el poder de un perfume. Todas esas, son razones suficientes para tener la intención de quedarse… e inmediatamente salir corriendo, como es eso posible?, pues con tener la intención de algo que ya haz vivido antes se puede agarrar suficiente impulso como para salir corriendo.
Tengo el poder de arruinar instantes perfectos. Y no lo digo como algo negativo(ni algo de lo que me sienta muy orgullosa). Son cosas que pasan. De un momento a otro querré quedarme en un lugar.
Ya sé que hice mal.
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No parabamos de reir, estabamos “hablando” de algo que me había molestado ayer, tengo humor para los malos ratos, siempre nos reimos juntas de ellos. Siempre de la misma manera irónica, siempre haciendo chistes sobre las emociones.
Hay algo patético en esos asuntos, son tan absurdos, tan incomodos, tan desechables. El tiempo que pierdo en ellos solo me sirve para tener algo de que reirme con ella. Para ir a comer un helado improvisadamente como hoy. Para dibujar chicas tristes. Para levantar una ceja cuando recuerdo alguna frase celebre. Para huir como siempre.
A pesar de que no podía construir una frase completa sin que alguna de las dos estallara de nuevo, yo sentía que todo aquello estaba drenando. El aire se volvió ligero. Se acabaron las palabras.
Llegó el silencio.
(Llovía y el cielo era escarlata)
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Resulta que tengo 23 años y todos los heroes que he venido arrastrando desde la infancia hasta hoy se han ido esfumando. Incluso los heroes que he hecho los ultimos años ya empezaron a cansarse de sus trajes de heroe, de sus azañas y proezas, de su combate por un mundo mejor, y todos eligieron retirarse al mismo tiempo, la jubilación es la opción del momento. Resulta que un día desperté y todos somos humanos, todos, todos, todos, hasta yo.
Particularmente nunca he idealizado nada de lo mio, siempre me han gustado mis situaciones con todo y las imperfecciones que puedan tener. Cuando veia afuera todo estaba lleno de colores, algunos heroes se encargaron de pintarlo así. Y ahora se cansaron de esconderse en todo eso. Decidieron no jugar más a los heroes, ahora juegan a la nueva realidad, o a confesarmela a mi, mientras algunos todavía los siguen viendo como heroes.
Entonces me encuentro con estas dos realidades, la “real”, hermosa, fantástica y plastificada, y la nueva, o la de siempre, en la que es mejor vivir. Y yo no idealizo, jamás idealizo, pero confío, creo. Y no creo o confío de buenas a primeras, me lleva años(o un minuto con mucha intuición) acumular toda esta fé. Y es algo bonito, porque llegas a creer tanto en eso, que aunque no lo veas puedes defenderlo porque sabes que esta “ahí”. Entonces… Por qué demonios se cansaron todos al mismo tiempo? Por qué me hacen acostumbrarme a un orden que ninguno de ustedes quiere seguir? Por qué se hicieron eso? Por qué les gustan las dobles vidas? Con una sola no les basta?
A mi no me gustaron nunca por el traje, me gustaban porque nunca fueron ”normales”, ni lo son, ni lo serán jamás… por eso sigo creyendo en ustedes.
Lo único que falta es que confiesen que también van al baño…
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Ayer trataba de hacer de mi habitación un lugar agradable, no es que no lo sea, pero siempre me lleno de tantas cosas que no necesito, papeles, papeles, papeles, cosas que no tienen que ver conmigo, cosas que me robo de otras habitaciones, recuerditos, tarjeticas, cuadernos, fotos, trabajos de la universidad (de los primeros semestres), trabajos de otras personas, papeles, papeles, papeles…
No sé por qué nos llenamos de tantas cosas, las mujeres somos muy fetichistas, los hombres también, pero las mujeres necesitamos ir recogiendo pruebas de nuestras vivencias, almacenando basura, guardando emociones en objetos, una notica, un papelito, la letra de alguien, la foto en la que salgo horrible, la tarjeta que me regalo el día que le dije que lo queria con locura y no con pasión como el esperaba, si el mismo día que no creí que iba a llegar, porque pensaba que estaba con alguien más y en el que dudaba de la existencia del amor verdadero hasta que vi el dibujo garabateado por la mano de alguien que jamás había dibujado porque creia que no sabia hacerlo. Nos gusta acumular ese tipo de cosas y la verdad no sé si tiene mucho sentido. En 20 años cuando este quién sabe donde, haciendo que o con quién, de qué me servirá tener la carta en la que una personá a la que amé me escribía chiquitico?:
“…te extra*o mucho deseria que tu me quisieras a mi un decima parte de lo que yo a ti, estoy triste por eso… tengo muchas ganas de abrazarte, me haces mucha falta……se bonita conmigo yo sé que nada te cuesta”
Que corta venas, no sé, los recuerdos son bonitos si, pero en lo que no estoy de acuerdo es en el objeto de recuerdo. La acumulación. Si mi habitación estuviera en llamas y tuviera que salvar un objeto seguramente moriría quemada pensando en que objeto quiero más, tal vez no sea ninguno, ayer botaba, seguían saliendo cosas, aunque hay cosas que se repiten y se siguen salvando de viejos arranques de limpieza, no sé.
Cuando nos mudamos a esta casa solo traia una caja de recuerdos y en ella estaban las cosas que me importaban en el momento. Lo bueno de lo digital es que se guarda y se acumulan cosas de la misma manera, pero nada existe. Yo hasta podría olvidar donde están las cosas, como ocurre con el objeto, pero al momento del hallazgo sorprenderme de igual manera. La misma situación sin ocupar espacio físico y conservando el clima de misterio que caracteriza lo personal.
Aunque el desgaste que produce el tiempo es un plus extra… no sé